jueves, 20 de noviembre de 2014

Cayetana de Alba

La Duquesa de Alba murió hoy a los 88 años, 

En su casa de Sevilla, el emblemático Palacio de las Dueñas, falleció Doña Cayetana de Alba, la excéntrica y mediática dama de la aristocracia española. Desde que ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica del Sagrado Corazón, el domingo pasado, hasta el triste desenlace, hubo tiempo para que se congregaran a su alrededor sus seis hijos, residentes en distintos puntos de España, junto a su marido, Alfonso Diez, inseparable de la duquesa en sus últimos días. Su salud había comenzado a resquebrajarse cuando el año pasado sufrió una fractura de fémur durante un viaje a Roma y tuvo que ser operada de urgencia. Pocas apariciones públicas demostraron que la duquesa de Alba no estaba pasando un buen momento. El fin de semana pasado se supo que una gastroenteritis complicó mucho su estado general y una neumonía terminó por vencerla.

 Cayetana de Alba, icono pop.

Nobleza de antigua estirpe 
Descendiente del rey Jacobo Estuardo, de Cristóbal Colón, de Jaime el Conquistador, y de tantos nombres rimbombantes más, Cayetana de Alba acumulaba más títulos nobiliarios que nadie en el mundo actual. Ella decía que no le importaba toda esa estirpe, pero pasó su vida entre palacios, siempre acompañada de un séquito de admiradores y logró la simpatía del pueblo español, obteniendo mejor imagen pública en las encuestas que la cuestionada familia real liderada hasta hace poco por Juan Carlos I. "Soy Cayetana, Cayetana de Alba. Tengo otra media docena de nombres y unos cuantos títulos. A menudo se ha escrito que poseo más que ningún otro noble en el mundo. Tal vez, puede ser. En todo caso, que escriban lo que quieran. ¡Se han dicho tantas cosas sobre mí! Unas pocas, verdaderas; otras muchas, falsas; y bastantes, simplemente bobadas", dijo en su primer libro autobiográfico Yo, Cayetana, editado en 2011.
 En su boda con Luis Martínez de Irujo, en 1947. 

"Excéntrica noble", así solía etiquetarse a Cayetana desde su juventud. Nacida bajo el signo de Aries, la tercera mujer en dirigir la Casa de Alba en sus 539 años de historia generó en torno a su persona una leyenda: nada parecía detenerla. No tenía prurito en posar para jugadas producciones de fotos en las revistas de la época, abrir las puertas de sus jardines o mostrarse en eventos sociales envuelta en glamour y burbujas. Incluso con ella los paparazzi lograron la foto más buscada: el topless de la aristócrata. Cayetana se desnudó sin ningún cuidado en la playa nudista de Punta Galera, un refugio hippie muy de moda en los años 70. Las imágenes se guardaron 30 años y su anatomía al desnudo fue tapa de Interviú en 2011. El retrato fue un testimonio indiscutible de sus años de juventud y libertad. 

En los últimos días, su internación en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica del Sagrado Corazón de Sevilla mantuvo a toda España en vilo siguiendo el minuto a minuto en las redes sociales de su evolución, y luego de su agonía. Sus seis hijos tomaron la decisión de sacarla del sanatorio para que estuviera tranquila en su hogar, el Palacio de las Dueñas, donde hace apenas tres años bailaba una sevillana, exultante porque había dado el "sí" por tercera vez en su vida a Alfonso Diez.

Bailaba frente a la multitud de cámaras, frente a las millones de personas que la veían en sus televisores, para que todos supieran que se podía volver a empezar a los 85 años. Su primer nieto, Fernando, hijo del flamante duque de Alba, recibió el Palacio de las Dueñas, para garantizar que esa, la mansión favorita de la duquesa, sea siempre propiedad del heredero de la Casa de Alba. Excluido Fernando, Cayetana donó una finca en el campo a cada uno de sus ocho nietos restantes. 

Pese a ello, las especulaciones siguieron hasta el momento en que Cayetana se casó con Alfonso Diez. "Todo es propiedad de mis hijos", insistía ella a quien quisiera dudar de la buena fe de su querido Alfonso. El 5 de octubre de 2011, radiante en un vestido de Victorio & Lucchino rosa con aires flamencos, puso broche de oro a una vida apasionada. Los tres años que siguieron a su boda los transitó entre los resplandores de su vitalidad y las sombras del deterioro físico. Como dicen los sabios "una dama sabe cuándo debe irse". Cayetana lo supo. Que en paz descanse...

Fuente: LaNacion.com.ar // Adiciones: @carlosmedina1
Fotos: Reuters / La Nación / Instagram (Cortesía).

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