El esperado concierto de Madonna en tierras aztecas finalmente se llevó a cabo. Este show marca el retorno a los escenarios mexicanos desde su presentación en el Foro Sol en 2012. Con más de dos horas de retraso comenzó el comienzo del concierto, sin embargo, no afectó el ambiente festivo de las 16 mil 160 personas que disfrutaron de la presencia de la Reina del pop justo el Día de Reyes (Enero 6).
Siguió Bitch I’m Madonna —que canta junto a Nicki Minaj y quien apareció
en las pantallas del recinto—, y Burning Up, en la que por fin se oyó
su voz real —y no las pistas— mientras tocaba una guitarra.
Y como sabe hacerlo, y le gusta, Madonna provoca. Uno de sus mejores
blancos: la Iglesia católica. Bailarinas stripper con hábito de novicias
bailaban al compás de Holy Water —con sampleo de Vogue— a la par que
hacen poll dance en altas cruces.
Al fondo, una escenificación del cuadro La Última Cena con bailarines
sin camisa, mientras se tocan el cuerpo sobre la base que sirve de mesa.
El ánimo continuaba y un “listos” —en español— por parte de Madonna dio
pie a la segunda parte del show: Rockabilly Meets Tokyo, con el tema
Body Shop, al más puro estilo de los años 50.
Según informan los medios locales, durante su estancia en un lujoso hotel del Paseo de la Reforma, una de las avenidas más importantes del país, la intérprete de “Like a Virgin”, quien llegó al recinto rodeada de un riguroso operativo de seguridad pidió que su habitación y su camerino "estuvieran decorados con candelabros de oro y plata con un costo de casi 100,000 pesos", unos $5,700.
También solicitó "manteles rojos de seda sobre todas las mesas con un costo de 10,000 pesos ($570) y una vajilla de cristal y porcelana", así como una dieta orgánica proveniente de Estados Unidos y Francia que se comercializa en 10,000 dólares al mes, apunta el diario Excélsior.Además de todas estas peticiones, Madonna reclamó un servicio de limpieza en seco para su camerino. El lugar en que se guarde su vestuario debe estar forrado de una tela específica en tonos blancos y rosas, y decorado con lilas y rosas en colores pálidos, cuyos tallos deben medir exactamente seis pulgadas, detalló la cadena mexicana Radio Fórmula.
A la escala mexicana de “Rebel Heart” asistirán 36,000 espectadores durante los dos días (el primer día asistieron 16.160) que se sumarán a los 622,048 seguidores que han acudido a sus presentaciones en Norte América y Europa, marcadas por el glamur de la cantante.
Madonna declaró a la revista “Rolling Stone” que el show es "un espectáculo con característica teatral".Su atuendo ha sido preparado por la diseñadora especializada en cine, Arianne Phillips, quien también ha trabajado con Lenny Kravitz, Justin Timberlake, entre otros. También colaboraron en la vestimenta de la cantante y de los artistas que la acompañan sobre las tablas, prestigiosas casas de diseño como Gucci, Prada o Miu Miu.
El espectáculo cuenta con una puesta en escena conformada por gigantescas pantallas y largas pasarelas con 50 artistas y bailarines que en conjunto forman cuatro atmósferas artísticas diferentes: Samuráis y Juana de Arco; Rockabilly en Tokio; Latino y Gipsy y, por último, los felices años veinte.
La Reina del Pop, de 57 años, explicó que el nombre de esta gira se refiere a dos fases importantes de su vida. De un lado, la parte rebelde, y del otro, la parte romántica, pues "nadie puede vivir sin amor", según declaró al Journal de Montreal en agosto pasado.
"El amor es un tema muy presente. El romanticismo, las heridas de amor, creer en tus sueños, creer en sí, levantarse a pesar de los obstáculos de la vida... esas cosas que nos pasan día a día", argumentó la diva.La primera vez que Madonna se presentó en México fue en 1993 con “The Girlie Show”; en 2008 llegó con “Sticky & Sweet Tour”, y en 2012 con “The MDNA Tour”.
La reina del pop sufre al igual que otros padres la rebeldía de Rocco.
Nueva York, Estados Unidos.
La razón por la que el joven Rocco Ritchie (15) decidió abandonar a su madre, Madonna, el pasado mes de diciembre en mitad de su gira de conciertos para mudarse a Londres con su padre, el director de cine Guy Ritchie, y la mujer de este, Jacqui Ainsley, fue que la cantante le quitó el teléfono celular como castigo por descuidar sus tareas escolares.
"Madonna es bastante estricta con Rocco y decidió confiscarle el móvil cuando empezó a interferir en sus estudios. Es más estricta que Guy y eso es algo que a Rocco no le gusta. Cuando le quitó el móvil, fue la gota que colmó el vaso para él", explicó una fuente al periódico Daily Mirror.En respuesta a la decisión de su hijo de trasladarse a vivir con su padre, la reina del pop acudió a los juzgados para intentar obligar a Rocco a regresar con ella a Nueva York para pasar las vacaciones navideñas, pero su hijo ignoró las órdenes del juez, negándose a abandonar Reino Unido. Por su parte, el cineasta habría contratado ahora a varios abogados para luchar por la custodia de su hijo.
Guy -que también es padre de Rafael (5), Rivka (3) y Levi (1) junto a su mujer- considera que su vida familiar es más "estable y adecuada" para Rocco, quien está convencido de que su famosa madre no le presta realmente atención a pesar de su carácter "controlador".
Fuentes: ElExcelsior.com.mx / ElUniversal.com.mx / ElNuevoDía.com / LaPrensa.hn // Adiciones: Carlos Medina @carlosmedina1








